LAS CONSECUENCIAS DEL TRAFICO DE FAUNA SALVAJE
Cada día, más de 80 elefantes son abatidos para obtener el marfil de sus colmillos y de continuar con ritmo de exterminio, en tan sólo 15 años podríamos ser testigos de la desaparición de los elefantes salvajes.
Éste es sólo un ejemplo de la magnitud del tráfico de especies, un delito que incluye tanto el comercio ilícito de animales exóticos vivos como la caza ilegal de rinocerontes, tigres y gorilas, entre otras especies, para obtener partes de sus cuerpos utilizadas en artículos de moda, objetos de arte y decoración o medicinas.
Mitos como la creencia en Vietnam de que el cuerno de rinoceronte cura el cáncer o que los huesos y los bigotes del tigre son un remedio contra la malaria en China generan una demanda por estos productos que, en gran medida, se abastece a través de la caza ilegal.
El tráfico de especies es un crimen de dimensiones internacionales, con una demanda creciente y cuyas sanciones siguen siendo poco rigurosas a pesar de que pone en grave riesgo la supervivencia de animales en peligro de extinción y está aniquilando la vida salvaje de muchos países.
A pesar de que está sancionado por convenios internacionales como CITES, está menos perseguido que otros tipos de comercio ilegal.
Las mafias que trafican con drogas y armas a menudo están involucradas también en el tráfico de animales y plantas, y en muchos casos -especialmente en África- este sangriento negocio se ha convertido en un lucrativo medio de financiación para guerrillas y grupos terroristas.